Hace
varias décadas que se pone en situación de análisis los procesos de evaluación,
su impacto e incidencia desde parámetros vinculados al ¿Qué evaluar? ¿Para qué
evaluar? ¿A quiénes evaluar?, los instrumentos, los criterios, los modos de
informar. Es decir su doble funcionalidad de herramienta para el docente y el
alumno.
Pero, ¿cómo se entienden y analizan los
encuentros de los Sujetos en estos procesos evaluativos? ¿De qué manera se
puede dar luz a las decisiones e intenciones que apuestan los Sujetos
intervinientes, en pos de recuperarlos? ¿Podemos ignorar los sentires que
surgen, tanto del estudiante como del docente?
Reflexionar sobre las huellas, los modos en
que inciden las propias biografías escolares, las formas de propiciar
encuentros o desencuentros, los obstáculos cognitivos, los miedos y creencias,
las mimetizaciones con el rol, ausencias de acuerdos colegiados, decisiones en
soledad, la falta de análisis desde procesos de metaevaluación, pueden transformarse en
categorías de análisis que permitan dar a los procesos de evaluación un lugar
más signado desde los encuentros y co – encuentros.
Por último, desde la formación inicial. ¿Cómo
podemos propiciar instancias de construcción y reflexión, sobre estas
preocupaciones?

Muy buen tema
ResponderEliminar